El efecto Pigmalion también es conocido como “Efecto Rosenthal” o “La profecía hecha realidad”, pero básicamente es ver cómo nuestras expectativas sobre algo alteran nuestra propias creencias y comportamientos sobre alguien, influyendo en el sistema de creencias y  comportamiento de la otra persona o grupo, logrando resultados alineados con nuestras expectativas iniciales.  

 ¿Cómo es esto?  – me explico

 Para poder entenderlo tendremos que mencionar dos cosas importantes, primero de dónde viene en nombre de Efecto Pigmalión y en segundo lugar, que estudio científico demuestra este principio. 

 Empecemos con el origen del nombre que nos lleva a una historia de la mitología griega. 

 La historia mitológica

 … “un rey Chipre llamado Pigmalión, tras fracasar en la búsqueda de la mujer perfecta con quién casarse, decidió empezar a esculpir estatuas para compensar ese vacío, en una de esas realizó la escultura tallada en marfil de una mujer a la que llamó Galatea. Tal fue el amor profesó a su escultura, por su perfección, que le pidió a la diosa Afrodita que la convirtiese en una mujer de verdad, logrando así que su deseo se vuelva realidad. 

Con este mito queda reflejado que tanto quiso creer que la escultura estaba viva que finalmente consiguió que así fuese”.

 Acabamos de conocer la historia mitológica sobre Pigmalión, ahora conoceremos una investigación sobre este punto:

 La investigación de Rosenthal y Jacobson

 En 1968, el profesor de Harvard Robert Rosenthal y Leonore Jacobson, directora de escuela.

Se seleccionaron al azar una muestra del 20% de los alumnos de cada clase. Estos constituirían el grupo experimental. Por otra parte, se informó a los maestros en el sentido de que los alumnos del grupo tenían cualidades que anticipaban un potencial de progreso importante.

Sobre el resto de alumnos no dieron información. Este otro grupo de alumnos constituyó el grupo control.

Tras 8 meses se volvió a administrar la prueba de inteligencia a la totalidad de los estudiantes.

El grupo experimental (niños y niñas sobre los que se había dado informes positivos a sus maestros) mejoraron significativamente en promedio las puntuaciones del resto de alumnos (grupo control). Es decir, quienes habían sido calificados con potencial para el progreso, habían mejorado más en la segunda prueba que el resto de alumnos (grupo control).

 ¿Cómo lo vivimos nosotros en nuestra vida?

 Es simple, lo diremos de la siguiente manera:

 Si tienes altas expectativas sobre ti, sobre tu futuro, sobre tu éxito, seguramente tu mente se pondrá a trabajar en tus creencias y comportamientos alineandose en función a tus altas expectativas, lo que hará que te exijas más del promedio, te trazarás metas para poder cumplir con tus expectativas iniciales. Al final, lo que obtendrás de esto es un gran avance y logro. Quizás estés cumpliendo ahora mismo tus expectativas o estés cerca de lograrlas todo producto de tus altas expectativas.

 Lo mismo ocurre para el caso contrario. Si tus expectativas sobre ti, sobre tu futuro, sobre tu éxito son muy bajas, tu mente hará el mínimo esfuerzo en cambiar creencias y actuar en consecuencia con ellas, obteniendo así pobres resultados; lo que obviamente reforzará tus bajas expectativas que tenías al inicio. 

 En ambos casos, es como una profecía hecha realidad, las dos posiciones estuvieron en lo cierto. Nuestra mente es maravillosa, se alinea con nuestras metas y expectativas que nos tracemos. 

 Si sueñas en grande, tu mente trabajará para lograr cosas grandes y seguramente lo conseguirás, pero si tu mente sueña en pequeño también estarás en lo cierto porque lograrás muy poco.  

 ¿Quieres poner a trabajar tu mente a tu favor? 

 Imaginare que tu respuesta es afirmativa, si quieres un cambio para ti. Te invito a que realices este pequeño ejercicio, pero potente 

 Coge un papel y lápiz y hagas lo siguiente:

 

  1. Piensa en una meta que quisieras lograr, quizá una que ya lleva mucho tiempo olvidada, o quizás una nueva meta, tú decides.
  2. Escríbela grande y en mayúsculas y entre comillas, asegúrate que sea específica, alcanzable, realista y que depende 100% de ti.
  3. Ahora ponle una fecha de término, cuándo ya estará cumplida al 100% (que no sea más de 3 a 6 meses). Si es en menor tiempo mejor, porque creará en ti la experiencia positiva de logro en menos tiempo, lo cual alimentará tus deseos de ir por más. Eso dependerá de la complejidad de la meta que elijas.
  4. Piensa en 3 a 5 acciones específicas que te van a llevar más cerca del logro de tu meta y escríbelas debajo y enumeralas en orden de importancia. Ponles una fecha de inicio y fin a cada una, y si quieres ser aún más específico asignales día y hora de ejecución. No olvides que deben ser cosas específicas, alcanzables, medibles y que dependen 100% de ti.
  5. Ponla en un lugar visible dónde poder verla a diario. Y finalmente…
  6. ¡Lo más importante! tienes un máximo de 48hrs para empezar desde ahora.   

 Tú puedes usar el Efecto Pigmalión a tu favor, sólo debes empezar a pensar en grande y ponerte en ¡Acción!. y no caigas en la parálisis por análisis. 

 Ten presente la frase de Antonio Machado:

 “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”

 

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Jose Rojas
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